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INFORME ESPECIAL - PERSECUCIÓN RELIGIOSA
Indonesia: los cristianos sufren nuevos atentados
Oriente medio: los cristianos bajo presión
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INFORME ESPECIAL - PERSECUCIÓN RELIGIOSA
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Como informe especial del primer número de Análisis Semanal de 2001,
examinaremos la persecución de los cristianos. En el periodo navideño
recién terminado se han producido diversos ataques contra los cristianos en
distintos puntos del planeta y se ha cerrado un siglo que ha contado con un
número de mártires sin precedentes. Los artículos de esta edición examinan
las difíciles circunstancias bajo las que todavía hoy viven los cristianos.
 
La carta apostólica "Novo Milenio Ineunte" (par. 41), firmada el pasado 6
de enero para marcar el comienzo del nuevo milenio, indica que "la memoria
jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, mostrándonos nuestro
tiempo particularmente rico en testigos que, de una manera u otra, han
sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, a
menudo hasta dar su propia sangre como prueba suprema".  La carta concluye
con una llamada a todos los cristianos a caminar adelante y difundir el
mensaje evangélico. Esta tarea se encontrará a veces con la hostilidad como
veremos.
 
Cientos de misioneros asesinados en la última década.
 
En su boletín fechado el 5 de enero, la agencia misionera vaticana, Fides,
publicaba una lista de misioneros católicos que murieron el año pasado.
Treinta perdieron la vida cuando realizaban su trabajo misionero. Según
comentaba el director de Fides, Bernardo Cervellera, en un editorial, este
número no incluye "los cientos (o quizá miles) de cristianos asesinados en
las Molucas y los muchos seguidores de Cristo, sin nombre, detenidos en las
prisiones de China, Sudán, Ruanda, de los que no se sabe nada".
 
Fides publicaba un cuadro del período 1990-2000 mostrando a 603 misioneros
asesinados durante su actividad. Indicaba que este número es
considerablemente superior al de la década previa: 115 misioneros. Durante
la última década, contribuyeron al crecimiento un número de factores,
especialmente el genocidio en Ruanda (1994), en el que 248 miembros de la
Iglesia Católica fueron asesinados. Es también importante señalar que Fides
contabiliza a cada misionero asesinado, o muerto, mientras ponía su vida al
servicio de los demás y no sólo aquellos asesinados directamente por
motivos religiosos.
 
Una ola de persecución
 
Los últimos días atestiguan que no ha habido disminución en la hostilidad
hacia los cristianos. Cuando el año 2000 llegaba su fin, la agencia
"Reuters" (28 diciembre) informaba que un sacerdote católico había muerto a
causa de los disparos de un grupo rebelde presuntamente islámico en el sur
de Filipinas. Según las autoridades, al padre Benjamín Inocencio le
dispararon en la isla de Jolo, a unos 950 kilómetros al sur de Manila, unos
individuos sospechosos de pertenecer a la guerrilla de Abu Sayyaf.
 
Se trata de una de las facciones rebeldes que luchan para que se establezca
un estado musulmán en una parte de las islas Filipinas y que logró
protagonismo el pasado 1 de abril con el secuestro de más de 20 personas en
un lugar de veraneo de la cercana Malasia.
 
Otro hecho de violencia contra fieles católicos tuvo lugar poco después,
esta vez en la isla caribeña de Santa Lucía. Mientras más de 400 personas
asistían a la Misa en la catedral de Castries, la capital, un grupo de
hombres armados con machetes entraron en la iglesia. Según informaba
"Associated Press" (31 diciembre) hirieron con los machetes a algunos
fieles y luego les prendieron fuego. Una religiosa murió, la hermana
Theresa Egan, y otros 12 resultaron heridos. Los agresores se abrieron
camino hasta el altar donde prendieron fuego al sacerdote, el padre Charles
Gaillard, e hirieron a un ayudante de la Misa.
 
Las noticias de la muerte de la religiosa circulaban aún cuando "Associated
Press" (1 enero) informaba de que una bomba había destruido parte de un
muro que rodeaba una iglesia católica en Yemen, sin causar heridos. La
explosión tuvo lugar al anochecer del primer día de enero y derribó la
parte occidental del muro que circunda la Iglesia de Jesús, en Mina, cerca
de la ciudad portuaria de Aden.
 
En Yemen sólo hay cinco iglesias, todas ellas en Aden, al servicio de los
3.000 cristianos que trabajan fuera de su patria en este país musulmán. La
Iglesia de Jesús había sido restaurada a principios de los años 90.
 
Pocos días después "Associated Press" (8 enero) informaba de que el régimen
de los talibanes de Afganistán imponía el pasado lunes la pena de muerte
para quien se convierta del Islam a otra religión. Asimismo, cualquier no
musulmán al que se le sorprenda tratando de obtener conversiones será
condenado a la misma pena, dijo el supremo líder de los talibanes Mullah
Mohammed Omar, a través de la emisora talibán Radio Shariat.
 
Omar acusó a los seguidores de otras religiones, especialmente a los
cristianos y a los judíos, de tratar de convertir a musulmanes y de
demonizar la rama del Islam practicada por los talibanes. El mismo lunes,
Omar anunció una condena a prisión de cinco años para quienes posean libros
o vendan material crítico con el Islam o de otras religiones.
 
Nacionalismo religioso
 
En diciembre pasado, la revista "The World and I" analizaba el incremento
de la persecución contra los cristianos. En su artículo "The Rise of
Religious 
Nationalism", Paul Marshall indicaba que en algunos de los países más
poblados de la tierra, tales como China, India, Nigeria, Pakistán e
Indonesia, la persecución religiosa está aumentando.
 
Señalaba que en India, por ejemplo, un predicador cristiano de 52 años fue
asesinado y luego mutilado por asaltantes desconocidos y éste era sólo uno
de los centenares de ataques por motivos religiosos contra cristianos en
India, en los que ha habido sacerdotes asesinados, religiosas raptadas y
trabajadores de leproserías quemados vivos.
 
Marshall indicaba que Medio Oriente, la zona subsahariana, los Balcanes, el
Cáucaso, Asia Central y del Sur son lugares en los que confluyen Islam,
cristianismo, judaísmo, budismo e hinduismo. Sin embargo, el artículo
indicaba que hay algunos casos en los que la religión es un factor aislado
y se entrelaza con causas étnicas, políticas, territoriales y de tipo
económico.
 
Uno de los factores que están detrás del aumento de la persecución es el
incremento de la militancia de los musulmanes. Ha habido un aumento en el
número de ataques a las minorías religiosas, en su mayor parte cristianas,
a través del cinturón islámico que va desde el este de Marruecos hasta el
sur de Filipinas. En países en los que hay una abierta persecución estatal,
está prohibida toda expresión religiosa no islámica y cualquier disidencia
islámica.
 
Por ejemplo, indica Marshall, las reuniones de cristianos están fuera de la
ley en Arabia Saudí y los servicios de culto fuera de las embajadas de los
países más poderosos son perseguidos por la mutawa, la policía religiosa.
Cualquier saudí que intente abandonar el Islam corre el riesgo real de
muerte. Ésto vale también para los estados del Golfo y del norte de Africa.
En Mauritania, las Islas Comores y Sudán, la penalización por motivos
religiosos es parte del código legal en vigor.
 
Se ha extendido también la violencia popular contra las minorías, provocada
a menudo por líderes radicales islámicos. Es el caso de Egipto, donde la
Iglesia Copta es víctima de quemas de iglesias y masacres locales. En enero
del año pasado, 21 coptos de la aldea de El Kosheh fueron masacrados por
una multitud.
 
En Nigeria, el asesinato de cientos de personas a principios de este año
fue provocado  por los intentos de los gobiernos de los estados del norte
del país de imponer la sharia, el código islámico. En Pakistán, en 1997,
una ciudad cristiana, Shantinagar, fue prácticamente arrasada.
 
Otra fuente de persecución viene de los gobiernos comunistas en China,
Vietnam, Corea del Norte, Laos y Cuba. El Gobierno de Vietnam sigue su
represión contra los budistas y los cristianos, especialmente entre las
poblaciones tribales, mientras que Laos ha encarcelado a decenas de
cristianos a causa de su fe.
 
Mientras tanto, en Rusia, se han instituido leyes que controlan la religión
a nivel federal. Las normas son incluso más estrictas a nivel local y está
aumentando la violencia contra la minorías religiosas, incluyendo a judíos,
protestantes, católicos y grupos disidentes ortodoxos. Similares niveles de
discriminación contra los grupos religiosos minoritarios existen en
Ucrania, Bulgaria, Rumanía y muchas partes del Este de Europa.
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INDONESIA: LOS CRISTIANOS SUFREN NUEVOS ATENTADOS
 
En el segundo artículo sobre la persecución religiosa volvemos a examinar
la situación de los cristianos en el archipiélago indonesio. La pasada
Nochebuena, según informaba la BBC al día siguiente, varias iglesias fueron
objeto de atentados con bombas en un mínimo de siete ciudades diferentes,
con al menos 13 víctimas mortales. Según el presidente de Indonesia,
Abdurrahman Wahid, la oposición al régimen colocó las bombas "para
desestabilizar al Gobierno y crear pánico".
 
Por su parte, el cardenal de Yakarta, Julius Darmoatmodjo, pidió a los
cristianos que no acusaran a nadie y todavía menos a otra religión.
"Incluso si supiéramos quien está detrás de las bombas, yo exhorto a los
cristianos a perdonar", dijo.
 
Según informes oficiales, las explosiones tuvieron lugar con pocos minutos
de diferencia en lo que parecía una campaña de terror preparada. Los
atentados coincidieron con los días finales del Ramadán, el mes santo
musulmán.
 
En Yakarta, donde las bombas afectaron a cuatro iglesias, además de la
catedral, hubo tres víctimas mortales. Otras tres, en la ciudad de
Pekanbau, en Sumatra. Otras cuatro personas que murieron eran policías que
trataban de desactivar una de las bombas colocadas en la isla de Sumatra.
 
La Conferencia Episcopal Católica de Indonesia expresó su dolor por lo
sucedido afirmando que "detrás de las explosiones hábilmente planificadas y
ejecutadas hay una fuerza muy organizada y con gran influencia, que cuenta
con una red estructurada y bien financiada". 
 
Inestabilidad creciente
 
En un comentario, escrito en el "Sidney Morning Herald" (27 diciembre),
sobre el último ataque contra los cristianos, Louise Williams recordaba que
hace cuatro años el entonces líder islámico Abdurrahman Wahid (actual
presidente) pidió públicamente perdón por la quema de todas las iglesias
llevada a cabo  por turbas de musulmanes, en la ciudad de Situbondo, al
este de Java.
 
En aquel momento, Wahid era el líder de la mayor organización islámica de
Indonesia, Nahdlatul Ulama, que cuenta con 40 millones de personas. Como
presidente, de nuevo ha pedido tolerancia pero aumentan las dudas acerca de
si la estabilidad se podrá mantener por mucho tiempo en Indonesia.
 
Williams relataba que, en los últimos meses, en la isla de Borneo, las
tribus dayak han vuelto a convertirse en "cazadores de cabezas" para
asesinar a colonos musulmanes. En las Molucas, grupos armados islámicos han
masacrado a cristianos que rehusaron convertirse. En la isla de Lombock,
turbas musulmanas han atacado iglesias y discotecas, obligando a la
evacuación de miles de turistas extranjeros. Y en las calles de Yakarta,
grupos islámicos han linchado a cristianos a la vista de la gente que pasaba.
 
Según el "Sydney Morning Herald", el problema para Wahid reside en la
estructura histórica de la sociedad indonesia. Durante el tiempo de la
colonización holandesa, a la principal minoría étnica de chinos cristianos
se les permitió comerciar y alcanzar una cierta prosperidad, mientras que
la mayoría malaya musulmana fue esclavizada en las plantaciones,
empobrecida y sin tierras.
 
Cincuenta años de independencia y las migraciones internas han borrado las
divisiones sociales pero, en muchas áreas, la raza, la religión y la
riqueza forman una explosiva falla estructural. Solamente el 4% de los
indonesios son de la etnia china pero se estima que controlan el 70% de los
negocios.
 
"Los Angeles Times" (27 diciembre) indicaba que Indonesia está siendo
redefinida con una creciente identidad islámica. En la transición a la
democracia, tras medio siglo de régimen autocrático, se ha dado una
explosión del número de escuelas islámicas, negocios, grupos cívicos y
otros medios.
 
Los nuevos partidos políticos islámicos del país, que tiene la mayor
población mundial musulmana, forman en la actualidad un poderoso bloque en
el Parlamento.
 
De modo que, un cuarto de siglo después de que fuera lanzado el resurgir
islámico en todo Oriente Medio, los centros del activismo se han movido. De
Indonesia, en el Pacífico, a Nigeria en el Atlántico; de Turquía, en el
Mediterráneo, a Pakistán, en el océano Indico, los movimientos con mayor
fuerza hoy están mucho más allá de la región donde esta religión fue
fundada hace casi 14 siglos.
 
El artículo comentaba que, durante la próxima década, la generación por
debajo de los 25 años, que es casi la mitad de la población indonesia de
216 millones, saldrá de los miles de las nuevas escuelas religiosas.
 
Antes de los atentados de Navidad, el "Wall Street Journal" (11 diciembre)
indicaba que la creciente fuerza de los grupos islámicos estaba debilitando
la capacidad de Wahid para gobernar Indonesia. El diario señalaba que los
grupos estudiantiles, organizaciones políticas y milicias islámicas se
habían multiplicado en los últimos meses. Las milicias dotadas de armas
rudimentarias y con nombres como "Ejército de Alá", "Fuerza de Choque
Hizbullah" y "Frente Juvenil Islámico" han cerrado, a menudo violentamente,
establecimientos que servían alcohol o implicados en prostitución. Los
mismos grupos milicianos siguen desplazando elementos hacia las islas
orientales de Indonesia para atacar a grupos cristianos en una serie de
incursiones que han producido ya miles de muertos en los últimos dos años.
 
El "Wall Street Journal" se preguntaba si Indonesia está pasando por una
revolución islámica contra Wahid. La respuesta, según la mayoría de los
analistas y expertos políticos indonesios, es que el Islam se está
convirtiendo en la mayor fuerza política y cultural del vacío de poder
dejado por Suharto en Indonesia. Los grupos militantes islámicos,
suprimidos durante los 32 años del régimen de Suharto, podrían provocar una
crisis en las fuerzas armadas. Mientras que sólo una pequeña minoría de los
cerca de 180 millones de ciudadanos musulmanes están en el campo radical,
los analistas indican que muchos elementos militantes están impulsando el
debate público sobre el papel del Islam.
 
Los líderes católicos piden ayuda
 
Según la agencia misionera Fides (5 enero), monseñor Petrus Canisius
Mandagi, obispo de las Molucas, ha enviado un mensaje al secretario general
de Naciones Unidas, Kofi Annan, pidiendo ayuda a la comunidad
internacional. "Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional en
nombre de los valores humanos, la dignidad humana, los derechos humanos, el
orden y la seguridad de la vida de la gente, para que ayude al Gobierno
indonesio a acabar con los hechos de salvajismo y violencia en las Molucas
y las conversiones forzadas", pedía el obispo.
 
Monseñor Mandagi afirmaba que el Gobierno indonesio "ha demostrado que no
es capaz de acabar con el conflicto en las Molucas" y que "la República de
Indonesia ha fracasado en garantizar y mantener la justicia y los derechos
humanos, con la falta de seriedad y constancia, honestidad e integridad".
 
La lucha en las Molucas empezó hace 23 meses, recuerda el obispo. Desde
entonces, se ha producido una escalada de violaciones de los derechos
humanos y del código civil, tanto por parte de la población como por las
autoridades e instituciones gubernamentales.
 
"Sólo recientemente --escribía el obispo-- nos han llegado noticias sobre
la despiadada islamización en masa de los cristianos, tanto por la fuerza
bruta como no dejándoles otra elección. Estos hechos se han dado en muchos
lugares, incluyendo las islas de Buru y Ceram oriental, y más recientemente
en las pequeñas islas de Kasui y Teor. En Kasui, de los 692 católicos, al
menos 473 están todavía con vida y han sido islamizados. Nada se sabe sobre
la suerte de otros 219 católicos. En Teor, con 841 católicos, 142 han sido
islamizados, otros 300 han escapado a la isla Kei Kecil y unos 400
permanecen todavía en Teor. De manera que de los 1.533 católicos de las
islas Kasui y Teor, 615 han sido forzados a convertirse en musulmanes, o
han elegido la conversión antes que perder la vida. En estas islas, hay
cientos de protestantes cristianos que han sido convertidos al Islam de la
misma manera. Todas estas personas necesitan urgentemente ser liberadas y
evacuadas de Kasui y Teor".
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ORIENTE MEDIO: LOS CRISTIANOS BAJO PRESIÓN
 
Las comunidades cristianas de Medio Oriente están sufriendo desde hace
muchos años: conflictos en Líbano, la escalada de la militancia islámica en
Egipto, la reanudación de las tensiones entre palestinos e israelíes han
contribuido a este ambiente general de hostilidad.
 
Un ejemplo reciente de las condiciones en las que viven los cristianos se
produjo esta semana, cuando soldados israelíes dispararon al automóvil de
un obispo católico, en la carretera de la franja oriental de Gaza, el
martes. Según "Associated Press" (9 enero), el obispo Boulos Marcuzzi, el
segundo en la jerarquía católica de Tierra Santa, se dirigía a visitar a un
sacerdote enfermo en el pueblo palestino de Zababde al norte de la franja
oriental, cuando su automóvil se encontró con la carretera bloqueada por
soldados israelíes.
 
"Yo no vi ninguna señal de STOP, pero bajé la velocidad y sorteé en zig-zag
varios bloques de cemento hacia las seis de la tarde", dijo el secretario
del obispo, quien conducía el coche con matrícula diplomática y bandera
vaticana, el padre Elie Kurzum. Inmediatamente, varios soldados llegaron
corriendo, apuntaron sus fusiles al coche e hicieron tres disparos, uno al
aire y dos cerca del automóvil, dijo Kurzum. 
 
Navidad en Belén
 
Los numerosos choques en las recientes semanas han apagado las
celebraciones de Navidad en el lugar del nacimiento de Jesús. Según
informaba la "BBC" (25 diciembre), la  procesión anual de Navidad que
presidía el patriarca de Jerusalén, Michel Sabbah, el domingo 24, tuvo
lugar sin música. Asimismo se anularon los tradicionales conciertos al aire
libre y los fuegos artificiales, y la iluminación de Navidad se mantuvo al
mínimo.
 
Aunque se habían invertido millones de dólares en embellecer la ciudad para
la Navidad 2000, en los últimos meses, solamente un puñado de peregrinos se
atrevió a visitar la ciudad palestina en medio de los violentos
enfrentamientos en Tierra Santa.
 
Según la "BBC", Belén y las aldeas de los alrededores han sido escenario de
batallas encarnizadas entre las fuerzas israelíes y las milicias
palestinas. En represalia, Israel han impuesto el bloqueo a Belén y otras
ciudades palestinas desde que empezó el levantamiento popular, lo que ha
afectado a la economía y ha impedido que muchos turistas y peregrinos
pudieran visitar la ciudad.
 
Los recientes conflictos han intensificado el temor de las Iglesias
cristianas, según un informe del "New York Times" (24 diciembre), en
relación al futuro de las divisiones territoriales y al modo en que éstas
afectarán a sus miembros.
 
El diario informaba que el verano pasado, mientras los negociadores
israelíes y palestinos debatían las propuestas sobre cómo compartir y
dividir el casco antiguo de Jerusalén, obispos católicos y ortodoxos
declararon que a los cristianos del lugar no se les había consultado sobre
la repercusión de las nuevas fronteras en sus comunidades, iglesias y
lugares de peregrinación. La pequeña pero influyente comunidad
árabo-cristiana cuenta con unas 50.000 personas, en Jerusalén oriental y la
franja oriental de Gaza, más otras 120.000 dentro de las fronteras de
Israel, en su mayor parte en la región septentrional de Galilea.
 
Una presencia que disminuye
 
Como indicaba un artículo del "Catholic World Report" de diciembre, los
cristianos corren el riesgo de extinguirse en Tierra Santa. En 1893, los
cristianos representaban el 13% del pueblo palestino. Al inicio del actual
conflicto, se habían reducido al 2%. Según las informaciones, los
consulados están ayudando a los cristianos a irse a medida que la violencia
aumenta.
 
En un ambiente cada vez más peligroso, los líderes cristianos en Tierra
Santa están haciendo frente a una tarea que atemoriza a cualquiera. El más
destacado de ellos, su beatitud Michel Sabbah, el patriarca latino de
Jerusalén, está desempeñando un papel activo en la reclamación de "dignidad
y derechos" para los palestinos, y en la "devolución" de la Jerusalén
oriental y la Ciudad Vieja a la autoridad palestina. Su  punto de vista
acerca de Jerusalén oriental -"territorio ocupado al que se debe aplicar la
resolución 242 de la ONU"- es apoyado, al menos parcialmente, por el
"ministro de Exteriores" de la Santa Sede, monseñor Jean-Louis Tauran.
 
Es políticamente menos activo pero está comprometido igualmente, el
custodio franciscano de Tierra Santa, su paternidad Giovanni Battistelli,
que es responsable de los Santos Lugares bajo control católico. Con un
cargo que implica la protección y la animación de los peregrinos que
visitan la región, está profundamente implicado en los aspectos religiosos
de una actividad turística que está a punto del colapso. Mientras tanto,
los cristianos del lugar, a los que la Custodia Franciscana también
proporciona asistencia, representan una a veces grave responsabilidad.
 
Pero la mayoría de los cristianos en Tierra Santa  pertenecen a la Iglesia
Griega Ortodoxa, cuya tradicional enemistad con las iglesias occidentales
está cambiando  gradualmente hacia relaciones más cordiales. En los
trágicos acontecimientos recientes, sus líderes religiosos se han unido al
patriarca armenio ortodoxo en su condena del baño de sangre y en su
petición de que se reanuden las negociaciones. Como indica el "Catholic
World Report", sus palabras son reflejo del alarmante estado de la
situación en Tierra Santa para una población cristiana en descenso, en la
que aumenta la frustración y la desesperanza.
 
Desacuerdo en Líbano
 
No lejos de Belén, en Líbano, la vida para los cristianos es también
difícil. Justo antes de Navidad, como informaba el "New York Times" (23
diciembre), el anciano patriarca de los maronitas católicos tuvo duras
palabras sobre la situación local. El patriarca de 80 años, el cardenal
Nasrallah Butros Sfeir, declaró que el país está a merced del vecino Siria
y que no es ni soberano ni independiente.
 
La guerra civil libanesa ha durado más de diez años. La ocupación israelí
del sur del Líbano acabó hace seis meses. Ha llegado el momento, dijo el
patriarca, de que Siria retire sus tropas de las ciudades libanesas y deje
de interferir en la vida política local.
 
Según el diario, el desafío del patriarca no sólo ha dirigido la atención
sobre el tema del régimen sirio, sino que ha puesto de relieve los
continuos agravios a los cristianos, y ha aludido al peligro de una vuelta
atrás en la situación libanesa, analizando la división del poder entre las
17 denominaciones cristianas y musulmanas del país.
 
Para los cristianos libaneses, especialmente la dominante Iglesia maronita,
que ha agravado las divisiones nacionales aliándose con Israel, un factor
desagradable de aquella guerra fueron los combates entre ellos mismos que
sólo acabaron en 1990.
 
En la Constitución, la presidencia se reserva todavía a un cristiano
maronita, mientras que el primer ministro debe ser musulmán sunnita, y el
portavoz del Parlamento musulmán chiíta. Pero desde los acuerdos de Taif,
se ha recortado el poder del presidente y, en el Parlamento, en lugar de la
antigua división, 6 escaños contra 5, en favor de los cristianos sobre los
musulmanes, los escaños se dividen ahora equitativamente entre las dos
confesiones.
 
Nadie conoce la verdadera  situación demográfica libanesa respecto a la
religión, ya que desde los años 70 aproximadamente, ningún Gobierno ha
querido correr el riesgo de agitar la situación política llevando a cabo un
censo. Pero se calcula que los cristianos no representan más de una cuarta
parte de la población actual.
 
Se supone que Siria ha desplazado sus 30.000 soldados en Líbano hacia la
región de la Bekaa hace ocho años. Ningún presidente colocado por Siria se
atreverá a decirle nada. Siria conserva también un número desconocido  de
agentes de inteligencia en Líbano.
 
Mientras tanto, el que fuera en un tiempo poderoso señor de la guerra,
Samir Geagea, que comanda una milicia denominada Fuerzas Libanesas, y
Michel Aoum, un general renegado del Ejército, están ahora en prisión o en
exilio forzado. Sus oponentes musulmanes y drusos, por otra parte, tienen
posiciones destacadas en el Gobierno.
 
Y a pesar de la garantía de la mitad de los escaños en el Parlamento,
dijeron los líderes cristianos, las elecciones en Líbano están tan
manipuladas por Siria que los políticos cristianos independientes han sido
en la práctica dejados a un lado.
 

Resource: ZENIT