Nuestra Senora de Suyapa

- Silvia Cabrera

¡Saludos a nuestros hermanos de Honduras!

Tal parece que la Santísima Virgen María sigue a sus hijos adondequiera que van. Como ella misma fue una refugiada cuando salió de su tierra hacia Egipto, huyendo del Rey Herodes porque éste quería matar al Niño Jesús, ella entiende perfectamente cuál es la suerte que les espera a los refugiados y marginados cuando llegan a lugares desconocidos. En nuestra pasada edición de Despertar Latino”, saludamos a nuestros hermanos de la República Dominicana. Este mes saludamos a nuestros hermanos hondureños con un relato de la historia de Nuestra Señora de Suyapa.

Dice la historia que el joven Alejandro Colindres, quien era un humilde labrador, junto a un niño de ocho años, Jorge Martínez, regresaban a la aldea de Suyapa, cansados de trabajar todo el día cosechando maíz. Como el camino era largo, al anochecer todavía estaban a medio camino. Al llegar a la quebrada del Piligüín decidieron pasar la noche allí. Se acostaron en el suelo y Alejandro sintió que algo como una piedra le impedía acostarse cómodo. A oscuras tomó el objeto y lo tiró lejos de él. Pero notó que al volverse a acostar sintió la misma molestia en el mismo sitio. Esta vez no tiró el objeto sino que, intrigado por lo que le pasaba, lo cogió y lo guardó en su bolsa. Al levantarse al otro día descubrió que el misterioso objeto era una pequeña y bonita imagen de Nuestra Señora tallada en madera de cedro.

La pequeña imagen tiene sus manos unidas en señal de oración. Su vestidura es rosa pálido cubierta por un manto oscuro bordado de estrellas doradas y valiosas joyas. Frente a la imagen hay un resplandor de plata que la envuelve. El resplandor esta formado por dos aros cerrados en forma del número ocho de donde salen rayos que la rodean. Doce estrellas adornan la parte superior del arco; lo que nos recuerda la visión de la mujer vestida de sol del Apocalipsis.

El Papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de Suyapa patrona de la República de Honduras y se escogió el día 3 de febrero como el día de la celebración nacional. En 1983, el Papa Juan Pablo II visitó el templo de Nuestra Señora de Suyapa donde multitudes de peregrinos visitan anualmente. El Santuario se encuentra en uno de los lugares más humildes de la ciudad. Esto nos muestra la solidaridad de nuestra Madre con los más pobres y desamparados. Siempre vemos cómo la Santísima Virgen al igual que su divino Hijo se valen de los más humildes para manifestar su amor y su poder. No es el poder ni la riqueza lo que atrae la manifestación de Dios en nuestras vidas sino la humildad, la confianza y la fe. El sabernos pequeños y necesitados es requisito para que se manifieste la Gloria de Dios en nuestras vidas. Por eso, soy feliz cuando me siento dependiente y necesitada de un Dios, Padre amoroso y de una Madre que me ama.

Estoy confiada que María se nos regala con toda fuerza y ternura de su amor maternal. Como auténtica Madre nuestra nos conoce en forma personal por nuestro nombre y nuestra historia. “Ella sabe de qué material estamos hechos”. Ella conoce los peligros a los cuales estamos expuestos y está dispuesta a socorrer a todos los que acuden a ella.


Credit from the Springfield's diocesan paper, The Observer, with permission.