Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

- Silvia Cabrera

Para cada título que se le ha otorgado a la Virgen María, siempre aparecen algunos datos históricos. Son pocas las imágines de la Virgen María que han llegado a ser tan populares como Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. En el año 1499, alguien llevó esta imagen desde la isla de Creta hasta Roma. La mantuvieron en una capilla donde permaneció más o menos desconocida y olvidada. En febrero del año 1863, el sacerdote jesuíta, Padre Blosi, predicó un sermon sobre nuestra Señora en la Iglesia Al Gesu. Habló sobre la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro diciendo: "María, ya anhela que su imagen salga del olvido".

En el año 1866, el papa Pío IX, le confió la imagen a los Padres Redentoristas, quines les dieron un lugar de honor en la Iglesia de

San Alfonso. Ellos, con mucho

entusiasmo, propagaron la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. El papa se dió cuenta de las

bendiciones de esta devoción y aprobó la fiesta mariana de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro con una Misa especial y Oficio Divino. Esta fiesta se celebra hoy día en iglesias específicas.

La devoción de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro ha llegado a ser tan popular que su imagen la podemos encontrar en muchas iglesias. Los fieles encuentran gran consuelo orando frente a esta imagen.

Nuestra Madre es tan Buena que se encarga de todo detalle de nuestras vidas; tanto nuestras necesidades espirituales como toda clase de aflicción terrena que nos suceda, ya sea enfermedad, hambre o epidemias, en fín, toda clase de necesidad. En nuestro tiempo donde se sufre de tanta destrucción y miseria humana por las guerras y desastres, nos damos cuenta de la misión de la Madre de Dios: cuidar de sus hijos.

Ella es nuestro refugio y socorro en la enfermedad como en toda situación en nuestra vida. Imploremos siempre el Socorro de Nuestra Bendita
Madre.


Credit from the Springfield's diocesan paper, The Observer, with permission.