Maria, Madre de la Alegria

- Silvia Cabrera

María es “Madre de la Alegría”, precisamente porque es madre del Autor de la alegría y Autor de la vida. En su “Magnificat”, expresa su gozo, aunque las circunstancias de su vida fueron marcadas, obviamente, por el dolor. La alegría del pesebre no depende de las cosas externas: la pobreza, el rechazo, el frío. La alegría depende del cumplimiento de la promesa. ¡Qué alegría debe haber sido la de la Virgen María al ver nacer al Salvador del mundo!

El Papa Juan Pablo II nos dice que el gozo de la Navidad está acompañado de una humilde y sincera

plegaria a Dios, “Ven, Señor, y sálvanos”. Las palabras de Isabel deben haber resaltado en la mente de la Virgen y en su corazón, “Dichosa tú por haber creído que de cualquier manera se cumplirían las promesas del Señor”. (Lucas1, 45)

Dichosos nosotros también, por creer que Jesús ha venido a salvarnos, no solamente en un momento histórico, sino que siempre está viniendo a nosotros en tiempos de Navidad y en cada momento de nuestras vidas. El secreto está en creer y ser receptivos abriendo nuestros corazones para recibirle.

Jesús es la real causa de nuestro gozo. Así como la Virgen María dio su “Fiat” en la Anunciación y fue toda receptiva a la Palabra Encarnada, la cual la llenó de gozo, de igual manera nosotros también abrimos nuestros corazones al Niño Jesús, quien es la verdadera causa de nuestro gozo. ¿Por qué? Porque Jesús nos da vida y la promesa de la felicidad eterna. Él nos sostiene en tiempos de pruebas y desolación. Nos conforta
cuando nos sentimos abandonados en nuestro dolor.

Si deseas profundizar en tu conocimiento de la
alegría de Jesús y su Santísima Madre, entonces debes, una vez por día durante cinco minutos, detener todo y mirar hacia tu interior. Hay un manantial silencioso de amor y gozo en tu interior. Permite que su radiante calor fluya a través de ti. Aprende a mantener tu calma mientras el Señor enjuga tus lágrimas.


Credit from the Springfield's diocesan paper, The Observer, with permission.